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martes, 7 de julio de 2020

Siete escenas de la burbujeante Netflix, reina de un sector comoditizado



Escena número uno: aparece Netflix feliz de contenta porque sus acciones se han revalorizado más de un 60.000%, estilo Apple y Amazon:




Escena número dos:
  ¿Por qué Netflix tiene tanto entre éxito entre los inversores? Por los suscriptores que conquista, que no dejan de crecer:



Escena número tres: Netflix se quita la camisa y nos muestra sus cuentas. Con cierta distancia son muy apetecibles.



Stop: quince minutos para bocadillo. 

Repasemos: las ventas de Netflix no dejan de crecer, el beneficio por acción se ha disparado desde los 0,3 dólares de 2015 hasta los 5 de 2020. Pero, ojo al dato con el FCF. Recordemos que el primer mandamiento de Bufonia es que el Flujo de caja libre es importante al ser una métrica de liquidez que muestra la cantidad de efectivo generado que está disponible para pagar obligaciones de deuda, realizar inversiones o cualquier otra actividad que redunde en la salud de la compañía. 

Escena número cuatro: FCF

Netflix sabe que en el cálculo de la FCF no se incluye la depreciación, ya que no suele ser un gasto real, pero quizás esta norma habría que cambiarlo con una OTT, porque las series, digan lo que digan, rara vez se ven dos veces, las ficciones se deprecian y para conseguir competitividad hay que meter zapatilla en novedades. 

Es cierto que todos conocemos a ciudadanos que han visto seis veces 'Narcos', quizás porque se sacaron el DNI a la segunda, pero omitamos este hecho para que no destroce este simpático castillo de naipes que estamos colocando con pulcritud. 



FCF= Beneficio -Capex +depreciación y amortización -otros ajustes.
FCF=1.86-14.3+9.3+0.5= -2.64 billones que salieron en 2019.

Escena número cinco: Netflix tiene un apartamento envidiable y airea su melena en un descapotable de lujo. Pero, ¿de dónde saca pa' tanto como destaca? Se financia por dos vías: emisión de bonos y emisión de acciones adicionales. 




Escena número seis: ¿barruntamos bonito futuro junto a Netflix? La respuesta es... sí, quiero. Al menos si consiguen mantener suscriptores, hecho que les genera cash flow y por lo tanto les permite hacer mejores series que la competencia. Ya sabemos que la escala lo es todo en este mercado. 

Eso sí, no podemos olvidar que la falta de barreras de entrada en este mercado va a imposibilitar que Netflix eleve precios con tranquilidad al tener un gran riesgo de fuga de clientes a la competencia.


Escena siete: nos casamos con Netflix porque previsiblemente no estallará a corto plazo, pero cuando nos vamos a vivir con ella reparamos en que nuestra chica desarrolla su labor en un sector muy comoditizado, perdón por el neologismo, y que el hecho de que sea la reina del baile no eclipsa que sus deudas puedan causarle problemas. En fin, no hay mal que cien años dure ni matrimonio que se presente sin nubarrones a medio plazo. Pero aun así el inversor Tobias Carlisle lo explica mejor que nosotros.

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