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lunes, 18 de mayo de 2020

Magia y efectos especiales: así cayó un 80% la acción del Santander en ocho años





La ingeniería financiera, la magia y los efectos especiales son los aliados perfectos del Santander, nave fantasma capitaneada por la 'ecofeminista', o eso dice, Ana Patricia. No le explicó la banquera al aventura Jesús Calleja cómo el precio de la acción del Santander ha pasado de 12 euros en 2012 a a 2 en 2020. 

El intrépido deportista televisivo, acostumbrado al Himalaya y a los Andes, seguramente no se ha enfrentado nunca a una montaña de propaganda como la que relatamos. Solo tan descomunal colección de publirreportajes de la prensa afín, de El Economista a Expansión, explica que la citada entidad de crédito tenga alrededor de dos millones de accionistas en nuestro país. 



Ingeniería financiera y el quesito

En un país como España, lastrada por una hegemónica incultura financiera, funcionan los mecanismos más sencillos. Por eso la ingeniería financiera pone orden y el sabroso quesito del dividendo provoca que el ratoncito compre acciones. 

Y las sigue comprando pese a que la rentabilidad del banco se desplomó por la morosidad relacionada con la crisis de 2008. En aquel momento Don Emilio, dos más dos son cuatro, no quiso recortar el jugoso dividendo del 6%. Esa hubiera sido una decisión valiente y la banca, desde hace años, está controlada por personas que no arriesgan. 

Repaso de números del Santander

Capitalización: 32.000 millones.

Ingresos: 43.500 millones.

Préstamos a clientes: 909.000 millones

Depósitos clientes: 791.000 millones.

Cartera de trading: 205.000 millones.

Activos totales: 1.516.999 millones.

Capital: 78.000 millones.

No hace falta ser Ana Patricia Botín para saber que la partida de préstamos a clientes se presume altísima: los fondos propios son escasos y la morosidad podría dispararse ante la crisis económica relacionada con la crisis sanitaria.

Cierto es que la banca camina en equilibrio sabiendo que cuenta con una red que imposibilitará que se estampen contra el suelo. Los bancos centrales inyectarán liquidez directamente al balance a través de la partida encaje y este seguro de vida aligera la vida de Ana Patricia.

Pagarle al accionista con su propio dinero

Uno de los recursos más estrambóticos de la ingeniería financiera se llama 'script dividend'. Esta figura conlleva que se le pague al accionista con su propio dinero, en vez de con la generación de efectivo de la compañía (hecho más que recomendable). 

El Santander desde hace años mantiene pago de dividendos con el dinero que recauda ampliando capital sin rumbo, no genera valor sino que lo destruye, y esto se ve en el número de acciones en circulación: 9,8 millones en 2012 y 16,2 en 2019 (+65%). 

La destrucción de valor para los accionistas es histórica. Pero a Ana Patricia le salva una cosa: la propaganda que paga el Santander es de tal calidad que ha conseguido que los españoles, en plan casino, apuesten 'todo al rojo' sin pensar. Y por ahora le vale...






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